http://www.milenio.com/mexico/milenio/notaanterior.asp?id=931892
¿Por qué es tan difícil comprender para algunos que existan individuos cuya idea de una vida de éxito o liderazgo no sea el ser contratados por una “triunfante empresa” nacional o internacional o, el insertarse en el mundo de los negocios? Esta falta de comprensión es producto de visiones totalizadoras del mundo que no conciben procesos fuera de ellas. Para quienes las adoptan es difícil entender que existan diferentes formas de vivir, de pensar y de existir, por lo que descalifican todo lo que esté fuera de su lógica. Les es imposible comprender y respetar la diferencia, el desacuerdo; de ahí su necesidad de homogeneizar y de someter al otro.
Pienso es éste el caso del articulo titulado ¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM? de Carlos Mota, publicado en el periódico Milenio. Un articulo de visión totalizadora, argumentado desde un discurso economicista que resulta escaso y no le permite observar al autor la totalidad de los procesos sobre los que ésta comentando. Al parecer, para el autor, es racional solo aquel comportamiento cuyo fin sea llevar al máximo el beneficio, la utilidad o el interés económico por lo que, le parece improductiva cualquier actividad fuera de ésta lógica. Es pues, lee al mundo desde una concepción única que excluye y descalifica todo lo que quede fuera su visión, ya sean ideologías, carreras profesionales o formas de vida. Es por ello que el autor no puede concebir el que un individuo no quiera envolverse en el mundo de los negocios, no pretenda ser un joven emprendedor o un “lider”, mucho menos entiende el que alguien se interese o se incorpore a un movimiento social que él concibe como ajeno.
Por otra parte, hablar de “perspectivas e intencionalidades profesionales” parecen ser conceptos poco adecuados para hacer un análisis sobre la situación educativa y en el mercado de trabajo que viven los jóvenes en nuestro país. Actualmente, según la Secretaria de Educación Pública del 23% de jóvenes que asisten a una Institución de Educación Superior el 48.7% está ubicado en el área de ciencia sociales y administrativas, en donde se ubican las carreras vinculadas con los “negocios”. Es pues, casi el 50% de jóvenes que acceden al sistema de educación superior son afines al discurso de productividad que maneja el autor. Sin embargo, la tasa de desempleo juvenil sigue siendo el doble de la tasa de desempleo abierta, es decir, el que se estudien carreras vinculadas con los afamados negocios y servicios no ha impedido que muchos jóvenes se mantengan en una situación de desempleo y marginalidad. No obstante, sí les ha impedido obtener una educación que les permita ser más críticos al leer artículos periodísticos que hacen juicios a la ligera.
Sería importante incorporar en nuestros medios de comunicación un análisis que informe y fomenté en la población la comprensión, la admisión del otro y de la diferencia; buscar en los medios verdaderas vías de comunicación, de intercambio, más que de emisión de juicios de valor y críticas adoctrinadas.
